jueves, 12 de noviembre de 2009

La reunión

05/11/09 (continuación)

Klara reparte espaguetis con verduras y vamos mentalizándonos para la reunión, que hoy vienen los hippies mentados el otro día a limar asperezas. Llegan Endika, Judith, Tess y Pochi. Ellas están sin expresión, ni para bien ni para mal, pero ellos están con el cuchillo entre los dientes. Actitud distante, algo agresiva y muy molesta con el mundo. Nadie sabe quién empezar a hablar y Jose, moderador donde los haya y sintiéndose en parte responsable por haber iniciado la charla el otro día, se arranca, con esa educación y temple que me apasiona, como quien inicia la sesión en el parlamento. Rememora lo que dijo, dice que ya está mejor, que se le ha pasado el trauma y que nada, que aquí estamos para hablar y llegar a acuerdos. Judith, la joven, dice que ante los robos y desapariciones no queda otra que hacer de tripas corazón y tomárselo con humor, porque sino esto es un sinvivir. Yo, en mi hamaca, espero a que se dirijan a mí, porque sé que soy el blanco de sus iras. Entre Endika y Pochi manifiestan su parecer, se sienten insultados por un novato que sabe de la misa y la media y quieren que les digamos a la cara que no queremos que vengan aquí. Yo, con toda la parsimonia, les digo que de eso nada, que de eso no va la vaina, que lo único de lo que se habló aquí fue que quien use las casas debería tener los mismos derechos y obligaciones que los que vivimos en ellas, en cuanto a cuadros de limpieza y botes comunes. Y que en realidad eso es todo, que perdonen mi irascibilidad del otro día, porque soy consciente de que les han calentado la oreja (probablemente Haley y Eli), que me puse así únicamente porque me dejó en estado de shock lo de Jose, que es un tío con el que empatizo y me hundió verle tan jodido, pero que no tengan la idea de que esto es una campaña contra ellos. Pochi, al que noto algo borracho, me dice que estupendo, pero que es de cobardes no hablar las cosas con los implicados delante. Yo, con la misma parsimonia, pasándome el dardo envenenado que me acaba de lanzar por lo que viene siendo el forro de los cojones, le digo que no, que tranquilo, que aquello no fue una reunión planeada en el sentido de "y mañana ponemos a parir a éstos porque como no están así nos podemos soltar la melena", que fue todo a raíz de lo de Jose, sin más, que estamos sacando las cosas de quicio y que para mí que ha habido una suerte de teléfono escacharrado, que ni se dijeron nombres, ni se habló de impedir el paso a nadie, y qué quién carajo soy yo para hacerlo, que llevo aquí dos semanas de mierda, que mi voz y mi voto cuentan menos que los de los que llevan tiempo (lo cual en realidad no lo creo, pero en fin, la diplomacia por bandera para templar ánimos). Parece que la cosa se relaja, Tess toma la palabra diciendo que eso es lo que ella creía que había pasado, que le sorprendía que yo, que le había parecido un tipo majo de primeras, fuera un dictador y que probablemente mi único problema había sido la desinformación, pues ella por ejemplo sí pone para el bote de la casa y sí está en el cuadro de limpieza. Respondo diciendo que por supuesto que yo he cometido fallos, y que para eso mismo está esta reunión, para pulir y concluir, que, de nuevo, siento la vehemencia de mi discurso y que, y aquí me luzco, que yo lo valgo, que entiendo perfectamente que estén picadísimos, que yo también lo estaría si me dicen que han hablado mierda de mí, y que me extrañaría que Endika sobre todo no estuviera molesto conmigo, que para algo tiene sangre en las venas y me recibió con los brazos abiertos. Es decir, señores, que esto pasa en las mejores familias, que los malentendidos existen, y que aunque mi mensaje literal no fue ni agresivo ni hiriente, el tono con el que lo dije puede hacer pensar a cualquiera que me estaba cagando en su putísima madre, y que por eso estoy así, calmo cual nica, porque me parece todo muy normal, y a la vez absurdo. Sólo Pochi mantiene cara de perro rabioso, Endika parece que va reduciendo su nivel de testosterona, y las chicas bien, comprendiendo y entendiendo que todo esto se ha salido de madre. Me acerco a Endika cuando el resto toma la palabra y le pregunto si no ha bajado a la obra por esto, que ya siento la gilipollez que se ha montado y que si no nos conocemos, porque no nos conocemos, de qué manera me compensa a mí querer quedar bien con él, que lo que se dijo ayer es lo que se ha dicho ahora y que siento que se haya creado cizaña de esta gilipollez. Me dice que sí que estaba rallado, que no entendía muy bien nada, y yo le repito que aunque no me conoce, no soy tan tonto como para querer cambiar nada llevando tan poco tiempo, que él sabe cómo funciona esto mucho mejor que yo y que yo sólo exprese una opinión que para mí les ha sido trasladada desvirtuada, lo que entiendo, no por el contenido de lo que dije, que no era nada, sino por cómo lo dije. Endika es un tipo un tanto inescrutable si no le conoces, así que aunque me dice que todo bien y chocamos la mano, me quedo con la duda de si realmente cree lo que le he dicho. Y es que a ellos les ha llegado que se mencionaron nombres, cosa que incluso Judith, la doña, se apresura a atajar. Maldita sea la canadiense Haley y Eli, que en un afán de querer quedar bien con todo el mundo, esa es la impresión que yo tengo, ha hecho de puente entre los dos grupos y la ha cagado.

Conclusión: el que quiera seguir picado, ajos come. Aquí paz y después gloria, que no ha pasado nada, y el agua debería volver a su cauce.

Ale alucina, ésta ha sido su segunda reunión y se marca una coña estupenda para soliviantar a los acalorados: "joder, la próxima reunión será un coñazo seguro en comparación con éstas, voy a ver si la lío yo algo, porque raro es que en este tipo de historias no esté yo metido de mierda hasta el cuello". Enorme.

He sido objeto de críticas a mis espaldas y la verdad es que me la pela, perdón, me vale verga, y me quedo con las ganas, siempre queda algo en el tintero del que habla sin tablas, de decirle a Pochi que también es cobarde quedarse encerrado en casa si algo te ha molestado, que lo suyo es, en el momento en el que te llega esa mierda a tus oídos, ir a buscar al portavoz y saldar cuentas. Pero bueno, dicho queda todo, y los que metieron cizaña y tanto la cagaron que se miren al ombligo, que en esta segunda reunión han estado calladas como putas y han perdido el crédito que pudieran tener. Yo me quedo muy a gusto, me placen estas cosas pues me ayuda a conocer a la gente y que la gente me conozca. Cobardes no somos nadie, principalmente porque, no nos entusiasmemos, esto no es una guerra, sólo es un poco de gran hermano, y ya ves tú qué problema. Mal por Eli, mal por Haley y mal por Pochi, que no ha sido capaz de calmar la actitud. Se va en dos días para España y parece que se va con mal sabor de boca con respecto a los novatos (a Lau también la han puesto fina, seguro). Pues hijo mío, mala suerte para ti, que después de un viaje como el que te has pegado irte con algo rancio entre los dientes sólo me despierta pena.

Y pienso que qué suerte tienen Pete, Ben y Klara que con la excusa del idioma pueden limpiarse el culo sin disimulo con estas bobadas normales en convivencia masiva.

Sólo Jose y yo hemos tomado la palabra, a parte de los hippies, y Lau también porque se ha sentido involucrada en este tema. Y Eli es tan poco hábil que le dice "pero tía, que esto no va contigo", y Lau, que no se corta un pelo, le suelta "tía, que soy muy mayorcita ya como para saber cuando la cosa va conmigo, y sé que esto de alguna manera va conmigo, que mi nombre ha debido salir en las conversaciones que hayan tenido". Eli y Lau no congeniarán nunca, c'est la vie, el mundo es muy grande para que todos seamos amiguitos.

Besitos rebeldes y a la cama.