martes, 17 de octubre de 2017

Etapas

La vida, dicen, es ir cerrando etapas. Como si fuera el Tour de Francia, con sus llanos, sus carreras contra el reloj, sus cuestas rompepiernas, sus bajadas con sus peligros, sus equipos donde ora hay tiranteces, ora hay solidaridad, sus trazados que se supone ya escritos pero por los que siempre hay formas diferentes de circular. Cada uno elige la forma de hacer el camino. Hoy me han enseñado que “… lo importante es ir dejando un buen recuerdo por los sitios por donde uno va pasando”. Hoy he aprendido, de nuevo, el significado de humildad. Hoy le he dicho a Mi Padre, que ni quiere, ni sabe ser el centro de atención, que estaba muy orgulloso. Él me ha preguntado “¿de qué?”, qué obviedad, qué ganas de borrarse del cuento. De ti, padre, le he aclarado. Él me ha cogido, me ha dado un beso y, de nuevo, buscando ser personaje terciario y nunca el protagonista ni siquiera de su película, me ha espetado “y yo de ti”.

miércoles, 4 de octubre de 2017

La herencia

¿Te acuerdas cuando se murieron papá y mamá? Claro, cómo no te vas a acordar. Nos quedamos solas, o eso creímos. En momentos así, recuerda, no sabes por dónde te viene el aire. No aciertas a atarte los cordones a la mañana siguiente, como para abrocharte el sujetador. No te despiertas, porque has dormido minutos. Las ojeras te guían por la casa, y menos mal que la conoces, si no te perderías en 90 metros cuadrados. Dejas que el agua de la ducha se derrame por tu cuerpo. La esponja se desliza por tu cuerpo como si la sujetara otra. Te secas sin notarte mojada, te vistes sin ser consciente de tu desnudez. Te maquillas como Sísifo, cada lágrima borra el rímel recién puesto. Sales a la calle y no entiendes cómo la gente puede caminar, comprar, trabajar, tirar de correas o de manos de niños. Cómo puede la vida seguir si la de papá y mamá se apagó hace unas horas mucho más largas que sesenta minutos. Cómo hace el vecino para sonreír, cómo consigue la conductora del taxi ir oyendo Radio 3. Cómo es posible que una carrera al tanatorio valga dinero. Qué dice este sobre horarios, qué murmura el otro sobre costes, qué apostilla aquella sobre la sala 12.

martes, 26 de septiembre de 2017

Así sea

Ya no te impresiono. Ni te presiono. Ni presido. Ni imprimo.

Ahora, por fin, 35 años después, los 36 mirándome en la otra esquina, entiendo la futilidad de buscar impresionarte. Sé tú la que te impresiones, si ves los motivos, que yo no voy a hacer por dártelos. Yo al final solo puede ser como soy, y si te gusta y te vale y te motiva, ven. Vete si es poco, no voy a hacer más por ti, qué engaño.

He pateado expectativas, me he liado a puñetazos con futuribles, los mañanas que se esperen, que al final llegarán igual. La ilusión se mantiene intacta, pero es que eso no tiene nada que ver. No presiono para que llegue lo que ansío. Ya no ansío. Aprendo a vivirlo. Y las próximas horas, que ocurran, si estar, estaremos igual.

martes, 29 de agosto de 2017

I’m writing you a rap, babe

Anoche en tu cama te dije que te escribiría un rap.
Yo, que nunca vestiré de frac…
Si se la liaron varias veces a Tupac…
¡Catacrac cuando ya era crack!
Tiroteado en la esquina de Koval…
Pero qué más me da, aunque venga la cal,
contigo las pelis siempre en versión original,
así que de momento se me antoja arena, canela en vena.
Él pisó la trena, que no te dé pena.
Remató la faena…

miércoles, 23 de agosto de 2017

No compitas

La vida no es una competición, no hay rivales extraños, ni meta, ni premio. El único rival eres tú. La meta solo es llegar, a ser posible no exhausta, necesitarás el último aliento aunque sea para suspirar que bien está lo que no quisiste que acabara. El premio es arrancarte diez sonrisas diarias, pero sonrisas de las que ni puedes ni quieres evitar. Aun así, un rechazo te menea, dos te inquietan, tres pueden noquearte. Terminar besando la lona al perseguir su boca después de haber seguido sus ojos.

lunes, 21 de agosto de 2017

La enfermedad de los tontos

Más follar y más reír. Asume el riesgo. Hazlo, sin paliativos. Que te doren la píldora es un absurdo. La píldora te la tienes que tragar igual, con sus nauseas. Por muy dorada que esté. Así que cógela, ni la mires. Ni la midas. Ni elucubres sobre su grosor. Abre la boca, cierra los ojos, y hasta las entrañas.

Si no te va a curar.

jueves, 17 de agosto de 2017

T’estimo tant, Barcelona. Te quiero tanto, yaya.

Fui testigo del 11S con mi abuela. No entendía nada, sentada en su butaca, inclinada hacia la tele, que vomitaba imágenes inolvidables. Hoy me acuerdo tanto de ella. Yo tampoco entiendo nada ya, yaya. Hoy me alegro de que no estés por aquí, luchando contra el sinsentido.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Niñas. Niños. Barras

Codo en la barra, ron en proceso, y la mirada paseando entre bombillas de colores, banderolas inquietas, acordes mal tocados y caras conocidas. Llevas ahí veinte años. Y no te quieres ir. Cuatro euros, refresco para edulcorar, saludos en la distancia, alguna estrella fugaz, gente con la que has crecido, con la que has cambiado, con la que aún ríes, con la que lloraste en plena borrachera de hace siglos. La camarera que te vacila, pero el ingenio en el pueblo siempre es agudo y la respuesta provoca carcajada. Primas que ya no son pequeñas, primos que siempre serán amigos, amigos que podrían ser primos. Y la orquesta siempre es mala, pero nunca importó tanto.

martes, 25 de julio de 2017

La rueda

Nos pareció buena idea. ¿Por qué no? Ya sabes que el verano en un pueblo es muy largo. Bueno, cuando eres niño. Que era entonces. Hace no tanto. Tres meses eran 122 días. Uno tras otro. Y si no echas siesta, porque para qué, si ya dormíamos 10 horas del tirón por la noche, que ya sabes que en el pueblo refresca a partir de las nueve, pues los días duran tanto que ocupar todas las horas se hacía muy difícil. Así que cualquier excusa valía para pasar el rato. Una rueda era una excusa. Una rueda y un terraplén eran un misterio que valía la pena descifrar. ¿Llegaría rodando hasta abajo?

jueves, 29 de junio de 2017

Bartleby

No escribo porque no quiero escribir.
No escribo porque nunca he tenido por qué escribir.
No escribo porque escribo para nadie.
No escribo porque no leo.
No escribo porque no follo.
No escribo porque esperas que escriba.
No escribo porque llevo un tiempo en el que solo veo.
Ya ni miro.
No escribo porque no quiero contarlo.
No escribo porque escribiría sobre haber elegido no estar con la chica con la que habría que estar toda la vida.
No escribo porque soy un cobarde. En vez de escribir, entierro. Que es todo lo contrario a escribir.
Escribo esto porque no escribo. Escribo esto porque no amo.
Y al volver a escribir, es como cuando apagas la campana de la cocina. La costumbre sabe engañarte.
Pensé que lloraría al retornar al Word.
De momento, me sonrío. En una mueca que intento describir pero me da como vergüenza, porque en realidad la mueca es la trampa.

Todo lo que has leído es redundante.

jueves, 16 de febrero de 2017

No desnudes margaritas

Cuando mueras, irás al reino de las oportunidades perdidas. Como en una perfumería, las tendrás todas expuestas. Podrás elegir de nuevo, pero esta vez sabiendo, y solo por eso desaparecerán, como si hubiese entrado una banda de ladrones y en un visto y no visto no han dejado ni una colonia y la caja registradora tiritando. Ahí te quedarás tú, con tu cara de pánfilo, habiendo creído por un momento que se pueden perder oportunidades, si nunca fueron tuyas ni sabes cómo eran.

domingo, 12 de febrero de 2017

Trasnochado

Asistes a los sin sentidos que se dan entre luces que titilan, altavoces que vibran y copas que pasan de mano en mano. Como espectador de una obra moderna, te dejas llevar por esas historias que se representan ante tus ojos y que, en este momento, solo puedes etiquetar de surrealistas. Como si Dalí se follase a Cortázar intoxicados ambos de LSD. Parirían escenas semejantes.

Escenas en las que las lenguas extrañas se enrocan, sábanas sin arrugas se sudan y donde los amaneceres nunca ocurren, pues todo aconteció de noche y al parpadear ya era de día, sin transición. Es el reino epicúreo y tú eres un refugiado. Ahí fuera hay un carnaval y tú sigues de luto.

sábado, 11 de febrero de 2017

Richter

Justo antes de colgar, nace una nausea. Un ligero mareo. Parece que el suelo se estremece. Coño, la mesa tiembla.

Un terremoto. El primer terremoto que vives.

Te apoyas contra la pared, olvidas lo de quedarte bajo el umbral de una puerta, te acuerdas de Richter y de su puta madre. Las ventanas castañean, los bolis ruedan hasta alcanzar el vacío, del frutero se desploma una naranja y le sigue la planta que te regaló ella, esa que no había que regar.

domingo, 22 de enero de 2017

Solo es agua

Qué tendrá la nieve, que te transporta a la infancia. Qué tendrá, si solo es agua en otra forma. Si solo es blanca. Si al tacto está fría, no sabe, no huele. Qué tendrá que es pisarla y perder años. Ya con el anuncio de nieve, con un mero parte meteorológico, se nos revoluciona la cronología y el significado de madurez se torna difuso.