jueves, 29 de junio de 2017

Bartleby

No escribo porque no quiero escribir.
No escribo porque nunca he tenido por qué escribir.
No escribo porque escribo para nadie.
No escribo porque no leo.
No escribo porque no follo.
No escribo porque esperas que escriba.
No escribo porque llevo un tiempo en el que solo veo.
Ya ni miro.
No escribo porque no quiero contarlo.
No escribo porque escribiría sobre haber elegido no estar con la chica con la que habría que estar toda la vida.
No escribo porque soy un cobarde. En vez de escribir, entierro. Que es todo lo contrario a escribir.
Escribo esto porque no escribo. Escribo esto porque no amo.
Y al volver a escribir, es como cuando apagas la campana de la cocina. La costumbre sabe engañarte.
Pensé que lloraría al retornar al Word.
De momento, me sonrío. En una mueca que intento describir pero me da como vergüenza, porque en realidad la mueca es la trampa.

Todo lo que has leído es redundante.

jueves, 16 de febrero de 2017

No desnudes margaritas

Cuando mueras, irás al reino de las oportunidades perdidas. Como en una perfumería, las tendrás todas expuestas. Podrás elegir de nuevo, pero esta vez sabiendo, y solo por eso desaparecerán, como si hubiese entrado una banda de ladrones y en un visto y no visto no han dejado ni una colonia y la caja registradora tiritando. Ahí te quedarás tú, con tu cara de pánfilo, habiendo creído por un momento que se pueden perder oportunidades, si nunca fueron tuyas ni sabes cómo eran.

domingo, 12 de febrero de 2017

Trasnochado

Asistes a los sin sentidos que se dan entre luces que titilan, altavoces que vibran y copas que pasan de mano en mano. Como espectador de una obra moderna, te dejas llevar por esas historias que se representan ante tus ojos y que, en este momento, solo puedes etiquetar de surrealistas. Como si Dalí se follase a Cortázar intoxicados ambos de LSD. Parirían escenas semejantes.

Escenas en las que las lenguas extrañas se enrocan, sábanas sin arrugas se sudan y donde los amaneceres nunca ocurren, pues todo aconteció de noche y al parpadear ya era de día, sin transición. Es el reino epicúreo y tú eres un refugiado. Ahí fuera hay un carnaval y tú sigues de luto.

sábado, 11 de febrero de 2017

Richter

Justo antes de colgar, nace una nausea. Un ligero mareo. Parece que el suelo se estremece. Coño, la mesa tiembla.

Un terremoto. El primer terremoto que vives.

Te apoyas contra la pared, olvidas lo de quedarte bajo el umbral de una puerta, te acuerdas de Richter y de su puta madre. Las ventanas castañean, los bolis ruedan hasta alcanzar el vacío, del frutero se desploma una naranja y le sigue la planta que te regaló ella, esa que no había que regar.

domingo, 22 de enero de 2017

Solo es agua

Qué tendrá la nieve, que te transporta a la infancia. Qué tendrá, si solo es agua en otra forma. Si solo es blanca. Si al tacto está fría, no sabe, no huele. Qué tendrá que es pisarla y perder años. Ya con el anuncio de nieve, con un mero parte meteorológico, se nos revoluciona la cronología y el significado de madurez se torna difuso.

jueves, 29 de diciembre de 2016

Un presente de Navidad

Como es Navidad, busca su contacto en el móvil. Resulta menos laborioso que encontrar la conversación más reciente y así ir directamente al chat. No tienen nada reciente, hace mucho que no conjugan en presente. Por mucho que sea Navidad.

Como es Navidad, empieza a teclear un mensaje, que empieza con un hola y termina con un muchos besos y lo del medio es peor todavía. Borra.

Bebe otro trago de vino y le quita el sonido a la tele.