martes, 29 de agosto de 2017

I’m writing you a rap, babe

Anoche en tu cama te dije que te escribiría un rap.
Yo, que nunca vestiré de frac…
Si se la liaron varias veces a Tupac…
¡Catacrac cuando ya era crack!
Tiroteado en la esquina de Koval…
Pero qué más me da, aunque venga la cal,
contigo las pelis siempre en versión original,
así que de momento se me antoja arena, canela en vena.
Él pisó la trena, que no te dé pena.
Remató la faena…

miércoles, 23 de agosto de 2017

No compitas

La vida no es una competición, no hay rivales extraños, ni meta, ni premio. El único rival eres tú. La meta solo es llegar, a ser posible no exhausta, necesitarás el último aliento aunque sea para suspirar que bien está lo que no quisiste que acabara. El premio es arrancarte diez sonrisas diarias, pero sonrisas de las que ni puedes ni quieres evitar. Aun así, un rechazo te menea, dos te inquietan, tres pueden noquearte. Terminar besando la lona al perseguir su boca después de haber seguido sus ojos.

lunes, 21 de agosto de 2017

La enfermedad de los tontos

Más follar y más reír. Asume el riesgo. Hazlo, sin paliativos. Que te doren la píldora es un absurdo. La píldora te la tienes que tragar igual, con sus nauseas. Por muy dorada que esté. Así que cógela, ni la mires. Ni la midas. Ni elucubres sobre su grosor. Abre la boca, cierra los ojos, y hasta las entrañas.

Si no te va a curar.

jueves, 17 de agosto de 2017

T’estimo tant, Barcelona. Te quiero tanto, yaya.

Fui testigo del 11S con mi abuela. No entendía nada, sentada en su butaca, inclinada hacia la tele, que vomitaba imágenes inolvidables. Hoy me acuerdo tanto de ella. Yo tampoco entiendo nada ya, yaya. Hoy me alegro de que no estés por aquí, luchando contra el sinsentido.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Niñas. Niños. Barras

Codo en la barra, ron en proceso, y la mirada paseando entre bombillas de colores, banderolas inquietas, acordes mal tocados y caras conocidas. Llevas ahí veinte años. Y no te quieres ir. Cuatro euros, refresco para edulcorar, saludos en la distancia, alguna estrella fugaz, gente con la que has crecido, con la que has cambiado, con la que aún ríes, con la que lloraste en plena borrachera de hace siglos. La camarera que te vacila, pero el ingenio en el pueblo siempre es agudo y la respuesta provoca carcajada. Primas que ya no son pequeñas, primos que siempre serán amigos, amigos que podrían ser primos. Y la orquesta siempre es mala, pero nunca importó tanto.

martes, 25 de julio de 2017

La rueda

Nos pareció buena idea. ¿Por qué no? Ya sabes que el verano en un pueblo es muy largo. Bueno, cuando eres niño. Que era entonces. Hace no tanto. Tres meses eran 122 días. Uno tras otro. Y si no echas siesta, porque para qué, si ya dormíamos 10 horas del tirón por la noche, que ya sabes que en el pueblo refresca a partir de las nueve, pues los días duran tanto que ocupar todas las horas se hacía muy difícil. Así que cualquier excusa valía para pasar el rato. Una rueda era una excusa. Una rueda y un terraplén eran un misterio que valía la pena descifrar. ¿Llegaría rodando hasta abajo?