sábado, 14 de noviembre de 2009

El secreto del acero

10/11/09

Me despierto tarde, rozando las ocho y cagándome en todo. Klara se ha ido con Eider para la obra, que se une al baño de cemento y al golpe de pala. Perra alemana, no me ha esperado, y se lo hago saber nada más llegar, y se disculpa con una sonrisa diciendo que me creía ya allí, y yo le digo que siempre la espero, y me susurra un calzonazos con acento que me derrite las canillas. Maldita sea, esto no puede ser un campamento de verano, pero cualquiera lo diría.

Hoy toca rellenar vigas, así que sacos de cemento, paladas, tierra, grava, coger el cubo y elevarlo, y así hasta las doce y media. Le digo a Eider que es bueno que el primer día sea duro, porque así ve lo que hay y se va acostumbrando, y se muestra encantada, manchada hasta las pestañas y aprendiendo rápido.

Por primera vez consigo partir una vara de metal de medio centímetro de ancho a golpe de cizalla. Le he cogido la técnica, y Endika y Mula desde el andamio me vitorean. Una cosa más que puedo hacer. Partir hierro con mis propias manos, ahí lo llevas. No depende de la fuerza, sino de encontrar el apoyo en la cizalla y hacer presión constante hasta que ves que lo inmutable se dobla, y doblegas el metal, y se parte con un clac y la cizalla queda cerrada atrapando aire. Y de repente te sientes poderoso. Por supuesto, yo he necesitado como veinte golpes de presión para partir la barra, mientras que Mula, Pico o Alex lo harían con tres buenas sentadillas.

Las lumbares se convierten en mi peor enemigo. Ya consigo llevarme los sacos de 45 kilos a la espalda con algo de estilo, pero nadie dijo que el estilo no fuera perjudicial. Tengo desatada la guerra de Hiroshima al final de la espalda, y cada paso que doy es la bomba H. Mal hábito de postura, mal movimiento para cargar peso, tirando de hombros y espalda en vez de rodillas.

Aparece Ben en un carromato tirado por un caballo feo que responde, o debería, al nombre de Pitibul. A Pete le llaman caballo con sorna, y un caballo de verdad tiene un nombre parecido, así que la broma está hecha. El dueño del carro y que ha venido con Ben cargando la madera que le falta para terminar los dichosos armarios es un cachondo, se lo pasa bien viéndonos trabajar y le doy coba. Cuando se va, Ben me dice que al tipo en cuestión le encanta venir, que dónde él curra no hay gringos y se lo pasa bien con ellos, que le gusta el trabajo que hacemos y que le resultamos interesantes. Le pregunto si sabe que curramos por un plato de comida, y se descojona y me dice que no y que probablemente si se lo dijera ya no le pareceríamos tan fucking cool.

Terminamos y a comer, y por el camino a Haley se le cae el guiso de calabacín que acompañaba al gallopinto, y recogemos lo que podemos, que no es mucho, así que gallopinto con un moje de algo más. Y a vaguear toda la tarde, viendo a Ale cocinar, que le toca y se ha decidido por el pollo con curry, y ha invitado a los hippies porque le da igual cocinar para 17 que para 23. Sin comentarios ante la demostración de tantas cosas buenas que empalagaría al más amargo. No conozco de nada a este médico murciano, pero ni falta que me hace para saber que sí, que si los hijos de puta volarán no veríamos el sol, pero que si las bellísimas personas lo hicieran tal vez saliera el día nublado.

Y el pollo está increíble, con platano y naranja imperceptible en un tumulto de sabores, con el pollo deshaciéndose en la boca y la miel que lo acompaña dándole la dulzura que requiere lo hindú. Y para acompañar papas fritas cortadas en rodajas, como aquí no las he visto. Y para terminar macedonia con gelatina. Hay para todos y nadie pía mientras degusta. Ben suelta un fucking awesome y los españoles adulamos al chef, que sigue haciéndose querer sin querer hacerlo, que es como se debe. Jodido Ale, eres grande.

Klara se ilumina cuando oye la opción de jugar al póker, que ya que está Endika nos podemos juntar varios para hacer una buena timba. Y allá vamos Ale, Eider, Ben, Endika, Klara y yo. Una partida a seis es otra cosa. Buy in de 20 córdobas y a darle duro a los naipes. Y van cayendo. El primero Endika tras dos re-buys, luego Eider, que es novata y mucho ha aguantado. Ale desiste ante un arrebato mío y se va de vacío, y Ben, la alemana imparable y yo seguimos y seguimos hasta que sólo nos quedamos ella y yo en un heads-up infinito que termino llevándome yo con un All-in con as dama y que ella ve, ya cansada, me aprovecho de eso, con 8 y 10 de corazones. No sale nada y la pasta es mía y Ben y yo la vacilamos con que no se puede ganar siempre. Y ya en la casa, con todos dormidos, me pone morritos y yo le digo que seguro que soy incluso más sexy habiéndola derrotado, y ella me dice que una polla y nos volvemos uno y nos cuesta separarnos pero es lo que hay viviendo como vivimos. Y a la cama y mañana será otro día, si Dios quiere, y si no quiere, ya se sabe, me vale verga.