viernes, 4 de diciembre de 2009

El oasis catalán y por fin una peli

21/11/09

Nos levantamos acompañados de un dolor de cabeza que sólo me quiere a mí. Nos bajamos al desayuno y nos ponemos hasta el culo: huevos revueltos, una salchicha enana, tres tostadas con mantequilla y mermelada de mango, medio tomate frito y jodidos frijoles hechos puré que ni olemos. Y a la piscina un ratejo, a sentirnos marqueses.

Hablo con el dueño, un cuarentón delgadete de ojos azules que responde a Ramón. Lidia es su mujer y ambos son catalanes. Están en Nicaragua desde hace cinco años y tienen el hotel desde hace tres y medio. Le piropeo el negocio, porque es para cantar sus bondades. Y hago cálculos mentales. Tendrá unos 15 empleados, que si son pagados más o menos como Mula y Pico, y sumándole gasto de luz, cloro, comida para desayunos, Internet, etcétera, calculo que son 5.000 dólares de gastos mensuales. Llenar un día el hotel (14 habitaciones, precio medio de 80 dólares la habitación) son unos 1120 dólares. Un fin de semana con todas las habitaciones reservadas, como es el caso de este finde, son 3360 dólares. Con dos fines de semana al mes amortizas gastos, y son sólo seis días de un mes. Si Nicaragua me enamorase y tuviera con quién montar algo así, no parece impensable hacerlo. Pero Nicaragua no me engancha, y lo otro está claro.

De vuelta a la habitación leo un correo de Mamen tremendo. Sí, señora, prima, no sólo lo bordas escribiendo sino que estás creciendo por segundos. Orgullo genético.
Nos vamos a comer y por el olfato decidimos que El Zaguán es un buen sitio. Carne a la parrilla, pero carne de verdad, tal vez de Argentina, deshaciéndose en la boca y haciendo que en toda la comida no abramos la boca ninguno de los dos más que para engullir. Y postre, y cafés, que es nuestro fin de y no se le dice no a nada. Y de vuelta al hotel, que el plan de hoy es que no hay planes y que nos busquen, que está claro dónde estaremos y haciendo qué.

Entre otras muchas cosas que no me dejan contar aquí, nos echamos un póker online con el poco dinero que me quedaba en la cuenta de la web de póker, y ganamos, ahora tengo más dinero, y Klara aplaca sus ganas diarias de jugar a algo. Nos echamos una siesta de tres horas, despertándonos a las diez de la noche sedientos, por lo que salimos casi corriendo a la venta cercana a por refrescos para sobrevivir unas horas más de absoluta inactividad, porque nosotros los valemos. Y ponemos la tele y encontramos los diez últimos minutos de Cloverfield (Monstruoso, producida por JJ Abrahams y rodada al estilo de El Proyecto de la Bruja de Blair o, mucho mejor, dónde va a parar, REC, pero Cloverfield tiene pinta de ser bastante mediocre por el final) y el arranque de Inside Man (El Plan Perfecto, de Spike Lee, con Clive Owen ejecutando un plan brillante para robar un banco y Denzel Washington intentando desbaratarlo… esta peli la comenté con Pete cuando hablábamos de Spike Lee). De repente soy consciente de lo mucho que echo de menos el cine. Y por supuesto, es una peli nueva cuando la ves en versión original, grande Denzel, grande Clive, que recordemos que se pronuncia Claif. Nada como una película viéndola desde la cama y con una piel suave a tu lado. Nos tragamos hasta los títulos de crédito por el mono de celuloide que tenemos.