No quedamos, como con tanta otra gente, en vernos por ahí. No. Quedamos en mirarnos, como ya es tradición, verano tras verano, verbena tras verbena, ron tras ron. Tú allí con tus amigos, yo allá con los míos, cada uno a su baile, a su risa, a su charla etílica y a sus futuros cercanos, porque de noche, en verano, el futuro sólo es a corto plazo. Y así van pasando los años entre nuestras pupilas que sin buscarse ya se encuentran y cuando se encuentran, se sonríen, porque saben, aunque no se haya dicho nada, no hace falta. Y en ese juego ni ganamos ni perdemos, no avanzamos siquiera, nos mantenemos en esa misma fase de flirteo mudo a la que ya nos hemos acostumbrado. En la que nos relamemos, como si fuera un sorbete en un menú de boda, colocado entre platos fuertes para aligerar. Aunque no lleguemos al postre, el dulce se mantiene en la lengua, motivando las neuronas y haciéndonos imaginar qué pasaría si un día, mañana, nos dijéramos en vez de mirarnos. En todo banquete hay una tarta que espera, encerrando los sabores que tú quieras. Las pepitas de chocolate las ponemos nosotros cada vez que nos sonreímos separados unos metros mientras bailamos rumba mal tocada.
domingo, 2 de agosto de 2015
lunes, 27 de julio de 2015
Camisas, camisetas y otras prendas
Si en la primera tienda en la que entre hay una camisa que me gusta, haré lo posible por hacerme con ella. No esperaré a ver si en la siguiente tienda, o en la siguiente, o en la siguiente, hay una prenda que me quede mejor, que me embelese más, que sea más de mi estilo. No es porque no me guste irme de compras o porque confíe excesivamente en mis instintos. Es sólo que si pronto veo algo que atrae, para qué esperar a ver si hay algo mejor a la vuelta de la esquina. No es una cuestión de pájaro en mano, etcétera, sino que, sabiendo que en algún lugar del mundo habrá siempre una camisa que me obnubile aún más, no le veo el sentido a desechar oportunidades sólo porque puede que más adelante me tropezaré con ropa que pareciera hecha para mí. Si me tengo que tropezar con ella, me tropezaré, pero no encuentro la lógica a aguardar algo que tal vez no llegue, pues puede que esa camisa sea la que mejor me puede abrigar. Hagamos armario con el que sentirme a gusto. Lo que no quiero es vestirme por vestirme.
miércoles, 8 de julio de 2015
Torneos de verano
Si nos mirábamos cuando no nos conocíamos, ¿por qué ahora, que hago por descubrirte, economizas el lenguaje y te haces maestra de los monosílabos? Tal vez sea mi irrefrenable ansia de felicidad, pero yo habría jurado que cuando no sabías mi nombre, tus pupilas reaccionaban a la llamada de las mías y mantenían conversaciones indescifrables, se prometían risas y juegos, cimentaban encuentros futuros y quién sabe qué.
miércoles, 17 de junio de 2015
Mándame un privado
Julio Teruel @julio_teruel
Vendo entrada para el @festbeach15, que no voy a poder ir. Interesados, mandadme DM y negociamos ;)
Lucía Lu @lucilu28
@julio_teruel Hola! Yo estoy interesadísima! :)
@lucilu28 Pues entras a la puja, que ya hay varios festivaleros al acecho ;) Mándame DM y te cuento.
@julio_teruel Estoooo… mmm… me tienes que seguir para que pueda mandarte privado. Que yo quiero iiiiiiir
@lucilu28 Ups, un lápsus. Te sigo, te sigo. Pasa, pasa ;)
Vendo entrada para el @festbeach15, que no voy a poder ir. Interesados, mandadme DM y negociamos ;)
Lucía Lu @lucilu28
@julio_teruel Hola! Yo estoy interesadísima! :)
@lucilu28 Pues entras a la puja, que ya hay varios festivaleros al acecho ;) Mándame DM y te cuento.
@julio_teruel Estoooo… mmm… me tienes que seguir para que pueda mandarte privado. Que yo quiero iiiiiiir
@lucilu28 Ups, un lápsus. Te sigo, te sigo. Pasa, pasa ;)
viernes, 12 de junio de 2015
Hasta que despiertas
Hoy he soñado que me escribías para pedirme que volviéramos a intentarlo. Yo leía y releía, contento y asombrado como cuando llegaba a casa y me esperabas con vino y vestida con una sonrisa y ligueros. En mi respuesta, me hacía el remolón, planteaba la conveniencia de la propuesta, si no sería un error, si tal vez deberíamos sopesarlo más, no dejarnos llevar.
martes, 9 de junio de 2015
Cuando llegan las moscas
Ahora que es verano, ahí estáis, todas las mañanas, repantigados en la playa. Os veo dejar pasar el tiempo, como si no valiera, os veo apresar horas de luz, os veo semidesnudos en arenas que olvidáis en invierno, os veo besaros, no hablaros, jugando, durmiendo, bañándoos. Os veo y para vosotros no existo, yo, que domino estas aguas a las que vosotros venís cuando las ciudades no tienen ya nada más que ofreceros. Soy un extraño, soy sólo lo que mancha vuestro paisaje, un paisaje que describís en idiomas que yo ya no entiendo. Si pudierais, me apartaríais con la mano, como a las moscas que, como vosotros, siempre vuelven en verano.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)