miércoles, 13 de enero de 2016

Díselo

Puedo decírselo.

No quiero decírselo.

¿Debo decírselo?

No se lo digo.

Ya se lo diré, cuando encuentre el momento.

Los momentos no se encuentran como si fueran monedas de euro a los pies de la barra de un bar. Los momentos se crean, igual que se tejen cortinas para poder cerrarlas y que nos tapen el sol de media tarde. Las gafas de sol son útiles para uno. Para nadie más.

Pero ya se lo diré. Cuando sepa cómo.

Sabré cómo cuando se lo diga.

Quedar para decírselo. Ir cavilando en el metro o en el bus o caminando, probablemente caminando, porque el que camina, piensa. Pero si pienso, entonces lo mismo no se lo digo. Iré en coche.

Llamar para decírselo, porque lo mismo citar a alguien para contarle algo que no quiere oír es tan cruel como meter a un toro en una plaza, cuando bien se le puede clavar el estoque en la pradera en la que rumia. Teñir de rojo el verde en el que se maneja con soltura.

O no hacer nada. Que ya es hacer. Ya implica, ya supone. El significado de la inactividad.

¿Es cobarde?

¿Qué es ser valiente?

Valiente es hacer lo que tienes que hacer aunque vayas a salir malparado. Mal. Parado. Iré caminando, para no pararme.

¿Tengo que hacerlo?

Me pregunto mientras me respondo. Uso frases imperativas con pronombres que me sustituyen, con artículos neutros, cuando no hay nada neutro. El centro son los padres, y hay tres géneros, pero ninguno es neutro. Es él. O es ella. O es ambas. Pero nunca es neutro. Díselo. Hazlo. Camínalo.

Para qué decírselo. Para que sepa. ¿Quiere saber? Todo el mundo tiene derecho a saber. Todo el mundo tiene derecho a que le hagan daño y saber por dónde le vienen las hostias.

Quiero apuntarme a boxeo. Para saber pegar. Para saber encajar. Para saber saltar a la comba y así, sin moverme del sitio, moverme.

Puedo decírselo.

No quiero decírselo.

Se lo diré.

Ya no te quiero. Ya. No. Tiempo. Negación. Negar el segundo en el que diga esas cuatro palabras. Un no y un te quiero, en la misma frase, es como el arroz duro, como los tomates pasados, como la carne podrida. Es matar lo suculento. Es crear un momento de sin razón.

Díselo.

Te quiero. Creételo.