domingo, 17 de noviembre de 2013

Mantra

- ¿Tú quieres seguir viéndome?

Claro, pensé. Claro, dije, despreocupado.

- Vale, perfecto. Yo también quiero. Pero también quiero que sepas que me estoy follando a otro.




No ha lugar a confesarlo, pero tampoco a esconderlo. Yo te ofrezco sexo sin compromiso pero con amor, propuso. Y yo firmé resuelto. Estábamos subrayando el 'sin compromiso'.

Dos noches de poco sueño después, dos desayunos fugaces más tarde, dos veces cerrar mi puerta con sigilo para no despertarme, pienso que no me molesta que esté encamada con ese otro al que no hemos puesto nombre pero sí existencia.

Lo hablo con amigos, lo confieso con amigas, y nos reímos porque da pie a bromas, dado que seguimos respetando el contrato y a él me acojo. Esto es sexo sin compromiso pero con amor.

Y digo y me digo, qué gran discurso, tercera copa en mano, que en realidad, los celos, queridos amigos, hacedme caso, son sólo cosa de ego y de seguridad en uno mismo. Y si tengo el ego desbocado y mido cinco centímetros más, y si estoy en posesión de una enorme seguridad en mí mismo, se lo debo a ella, claro. Porque, ¿sabes? Dudo mucho de que se la folle más y mejor que yo. Hala.

Y mi amiga se carcajea y me da palmaditas en la espalda. Y yo afirmo y bebo y río, pero insisto, que no es chanza, que es así como me siento, que es así como lo he visto, creyéndome un Nexus 6 en Orión. Que, por ende, si tengo celos es cosa de ego, nada más.

De vuelta a casa en un taxi cualquiera donde no hablo y del que no tengo recuerdo, sigo pensando lo mismo, soy la mejor audiencia para mis recién estrenados dogmas. Estoy muy bien, todo va bien.

No es hasta la noche del día siguiente, sentado en un sofá ajeno pero con un amigo incondicional, que es como debe ser la amistad, sin tercer grado, no es hasta esa noche en la que me descubro agotado, resacoso y melancólico cuando dudo de mi ególatra discurso. In dubio pro reo. Será la resaca, que conlleva 24 horas de ligera depresión, le digo a mi congénere. Él me da la razón, divertido porque conoce el funcionamiento de mis conexiones neuronales, escéptico porque reconoce mi ánimo y mis verdades.

Pelos en la ducha que no son míos pero dos noches lo fueron.

Una taza que yo no he usado para desayunar pero tengo que fregar.

Una camiseta que yo ya no me pongo pero habrá que echar a lavar.

Y yo recordándome que he sido ella varias veces, que no pasa nada, que si son celos es sólo por el ego, ese que me garantiza que yo me la follo más y mejor, ese que me hace decirlo y escribirlo. Decírmelo y escribírmelo.

Decírtelo y escribírtelo.

Sexo sin compromiso pero con amor.

Sexo sin compromiso pero con amor.

Como un mantra.

Todo va bien. Es sólo cuestión de ego.

Como un mantra.