sábado, 17 de enero de 2009

Camiones, camas y otros misterios

Yo quería haber dormido con la chica rubia, y al final, siempre mejor que dormir solo, conseguí una morena a mi lado. No la que yo quería, pero suave, dispuesta y lasciva, que ya es mucho.
Mientras me corría con la morena, la rubia se me aparecía. De repente era su cara la que se contraía, era su cuerpo el que sudaba bajo el mío, era su recuerdo lo que provocaba mi orgasmo, no los esforzados contoneos de la chica que efectivamente ocupaba mi cama pero no mis deseos.
Podría sentirme mal por esto. Podría considerarme un tipo sucio por preferir cenar sólo un segundo plato antes que acostarme con el estomago vacío y con las tripas llorando. Incluso al escribirlo podría sentirme asqueado, pero qué va. Hasta qué punto soy frío que puedo contar todo esto sin rodeos ni circunloquios, sin tirar de excusas que nunca lo son y sin ocultar nada.
La rubia me dejó claro que lo que fue, fue, y que repetirlo tal vez no tenga sentido. A la hora le mandaba un mensaje a la morena diciéndole que le hacía un hueco bajo mi manta y ante una peli, que hace frío y se me antoja buen plan. A las dos horas, Tom Hanks en pantalla, una pierna ajena rozándose con la mía, y una erección en ciernes que no desaparecería hasta el desayuno.
Y ahora, solo otra vez, lo pienso y ni me relamo ni me flagelo. Busqué un bálsamo ante una negativa que no quería oír pero que debía esperar, y lo encontré. Lo usé. Me curé durante unas horas, Paracetamol en resacas. Y ahora, que el efecto ha desaparecido, vuelvo a pensar en la rubia.
Incluso llamarlas por su color de pelo puede parecer un intento de denigrar. Pero no, no quiero nombres y, como Easton Ellis en American Psycho, busco describir por un solo rasgo externo. Él uso la ropa y sus marcas, yo elijo el pelo y sus colores aprovechando que la una es antítesis de la otra. Morena y rubia, nada y algo. Mierda, no sólo en el color de pelo son polos opuestos. A la rubia la pienso, a la morena me la follo sin pensar demasiado, que son dos verbos que no suelen llevarse bien.

Se me pasa por la cabeza la idea de que debería darme con un canto en los dientes por tener refugios ante una tempestad de noes.
Pero luego esa idea es atropellada por el camión rotulado con un no-consigues-lo-que-quieres.
Me encantan las mujeres. Creo que no he conocido a una sola mujer sin sopesar las posibilidades de encamarme con ella. Mi cerebro desnuda a mujeres que me dicen su nombre, lo cual no quiere decir que vaya a hacer realidad los caprichos de mi hipotálamo, que regula mi temperatura con el mismo entusiasmo y criterio con el que Nerón quemaba Roma. Yo sólo le rompo las cadenas para que mi masa encefálica haga y deshaga y luego ya veremos si la satisfago o no. No sé si soy bicho raro en eso, o si al final todos somos iguales y todos decimos lo mismo, mentiras, porque quien más quien menos ve a las mujeres como lo que son, mujeres todas ellas con cierto poder de seducción.

Pero filosofías de galletita china aparte, ayer follé con una chica de buen ver y pelo negro cuando lo que quería yo era haber dormido con una chica de pelo castaño claro, y punto. La morena disfrutó y yo también, reímos y fumamos y bebimos e hicimos bailar la cama, y ambos sabemos que eso es lo que ahí, ella heroína de Sexo en Nueva York, yo artista invitado en algún capítulo suelto, personaje de usar y tirar. Así que no hay problema, ni de conciencia ni de flacidez, y el cuerpo se queda contento y a otra cosa mariposa y nos llamaremos cuando el cuerpo implore compañía.

Sí, todo eso está muy bien, pero ahí está otra vez el camión de cuatro ejes arrasando con todo.

3 comentarios:

Sr. Tejón dijo...

Mmm... por desgracia yo soy de esos que dicen "o la rubia o ninguna". Pero justo estoy en un momento de mi vida en el que me estoy planteando cambiar de estrategia, porque me siento bastante gilipollas...

Anónimo dijo...

No pretendas que las cosas ocurran como tu quieres. Desea, más bien, que se produzcan tal como se producen, y serás feliz.

Un beso golfo
Sandra

Maktub dijo...

O la rubia o ninguna, qué bueno el comentario de tu compi.

Increíble nene, estas que te sales y tenia que decírtelo.