martes, 6 de junio de 2023

Recuerdos de otros

Siempre he sido malo jugando al fútbol. Pero siempre es un deporte que me ha gustado, incluso diría que lo echo de menos, aunque ahora ya no podría. Si me asfixiaba corriendo la banda (en mi época, los malos jugaban de lateral), ahora sería un suicidio. Controlar un balón, darle con fuerza o regatear con sentido era como estudiar el funcionamiento de un frigorífico. Algo que me era totalmente ajeno.

viernes, 2 de junio de 2023

Cantar de gesta

En el metro de Madrid, el suelo tiene partes pintadas de amarillo y en diferentes relieves, con o bien líneas rectas que sobresalen o bien forúnculos que despuntan, para hacer de guía a los ciegos. Su bastón rebota diferente y así saben si hay pasillo (líneas paralelas a la dirección a seguir), un cruce de caminos (bultos) o el andén (líneas perpendiculares). Pero también significan para personas con el nervio óptico en perfectas condiciones y que cuentan su edad en un dígito. Son caminos que solo los niños ven.

lunes, 22 de mayo de 2023

Pájaros

He soñado con Laura, que no sé nada de ella desde hace años. Se fue a vivir al campo, con su chico y sus perros, o con los perros y su chico. Siempre fue consecuente. En un momento dado de mi invención onírica, me miraba fijo, en primerísimo primer plano, y me decía suave “buenos días, Julio”. Y en ese mismo instante, me ha sonado la alarma. Durante unos segundos he naufragado en ese encabalgamiento entre lo real y lo soñado. Laura se adelantaba un momento inapreciable al final del sueño, me introducía en la nueva semana, me allanaba un terreno que aún no existía. Como el de la finca en la que vive ahora, con sus perros y su chico. Y así, con un saludo puente entre lo que solo ocurre en mi cabeza y lo que está por pasar ahí fuera, he arrancado un lunes, a la misma hora de siempre. 

martes, 9 de mayo de 2023

Ratones

Tampoco tenía tan claro que quisiera. Se contaba tantas mentiras para justificarse que ya casi se las creía. Casi. Después de tanto tiempo, la idea de arrancar otra vez se le hacía un mundo. La última vez que escribió fue un diario en pandemia que compartía en Facebook para regocijo de demás seres aburridos y aislados. Qué reiterativo, si estás aislado, estarás aburrido, pensaba, para reafirmarse en que quizá simplemente ya no había forma de volver a escribir como escribía antes, cuando le endulzaban el ego diciéndole lo bien que lo hacía. Cuando no caía en reiteraciones. Mira que se lo habían advertido cuando no levantaba más de metro y medio del suelo, cuando escribió algo de lo que no se acuerda pero se lo leyó su padre y le dijo, esto sí lo mantiene en su memoria, caprichosa, selectiva, hija de puta: “hijo, aquí pones raudo y veloz. ¿No es acaso lo mismo?”. Él se quedó perplejo. Si todo el mundo dice lo mismo, argumentó para sí, será porque está bien dicho.

martes, 21 de julio de 2020

Deseo de verano

Hacía tanto tiempo que no venías que te convences de que venir se había convertido en una necesidad, ya no un deseo. La pandemia cortó tus planes, mató posibilidades, cerró fronteras y evitó reencuentros. Y como no hay nada más eficaz que un “no puedes” para querer hacer algo, en cuanto todos esos verbos de negación dejaron de conjugarse lo primero que hiciste fue reservar un billete de tren, avisar por Whatsapp, buscar refugio para tu gato y visualizar sonrisas en esas caras que llevabas más de un año sin mirar.

sábado, 18 de enero de 2020

El tercer cojín

El tercer cojín no es ni mío ni tuyo. La mitad invade tu parte de la cama, el otro cincuenta por ciento descansa al otro lado de una frontera que suponemos no existe. Se apoya sobre otros dos cojines, uno claramente a la izquierda, el otro solo conoce la derecha. Uno para cada uno, el otro para nadie, para los dos. Un tercer cojín sin dueño, sin función clara. Hay noches en que se hunde bajo mis omoplatos y otras en las que sucumbe bajo el peso de tus hombros. Huele a los dos. Es nuestro.