Desde las toallas, te instan a no tirarte. Argumentan que está sucia y no se ve bien el fondo. Que no hay suficiente profundidad. Con la yugular hinchada por sobredosis de vehemencia afirman que no tienes la técnica ni la práctica como para no picarte demasiado al saltar. Se preguntan, supones que con retórica, por qué vas a hacerlo, como si en el río hubiera algo que demostrar a las truchas. Presides la roca con la mirada fija en un punto imaginario en el agua, procuras no hacer caso al vocerío. Qué presuntuoso, negar el deseo ajeno cuando a ti no te implica. Qué cómodo, entrar andando al agua y personificar tu miedo en quien pretende volar. Más Frida Kahlo y menos Isaac Newton.
lunes, 15 de agosto de 2016
lunes, 8 de agosto de 2016
Parar el tiempo
Todos los veranos la misma historia, con lo que ya sabes cómo acaba. Aun así, insistes. Porque compensa. Siempre. Cada verano. Todos los veranos.
lunes, 4 de julio de 2016
La sequía
Se va acabando. Ya casi no queda. Se derrama. Desperdiciado. Se pierde entre las juntas del parqué, no deja rastro, o si lo deja, es pegajoso, nauseabundo. Cuando creías que ya no quedaba más, vuelves a verter y sigue saliendo. Pero se va acabando.
sábado, 4 de junio de 2016
El triunfo de lo inútil
No escribo por placer.
No escribo por dinero.
No escribo por reconocimiento.
No escribo por dinero.
No escribo por reconocimiento.
lunes, 2 de mayo de 2016
El orgullo de los pobres
- Y ¿te vio?
- Yo creo que sí. Seguro que sí. Estábamos al lado en la barra.
- Y ¿se quedaron, o se fueron después de que ella te viera?
- Se fueron.
Blanco y en botella... mierda.
- Yo creo que sí. Seguro que sí. Estábamos al lado en la barra.
- Y ¿se quedaron, o se fueron después de que ella te viera?
- Se fueron.
Blanco y en botella... mierda.
lunes, 15 de febrero de 2016
El premio
No estás orgulloso. Recoges el premio por decoro, porque odias los desiertos y los ex aqueo. Tu discurso dura poco, lo que duran tres agradecimientos y ninguna explicación. El diploma irá pronto a cualquier basura, y el cheque a la cartera, esperando a ser cobrado el lunes, cuando te despereces a alguna hora de dos dígitos y vayas a visitar el banco, que no pisas desde hace años porque pisar cada vez conduce a menos fines, el medio es el teléfono móvil y sus aplicaciones que sustituyen la sociabilidad.
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